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DIAS DE LA SEMANA Y EL SISTEMA SOLAR            
         
 
  Las diferentes unidades de medida del tiempo y los nombres por las que las conocemos no son cosa de ayer. Desde antiguo hemos dividido el tiempo en las mismas porciones y los nombres actuales provienen de los de antaño. Y no obedecen a decisiones arbitrarias sino que están basadas en los conocimientos astronómicos de los pueblos de la Edad Antigua que han llegado hasta nuestros días a través del filtro de la roma clásica.

La diferenciación entre el día y la noche es la más obvia de realizar, siendo el siguiente paso el agruparlos en una unidad de tiempo que abarca un ciclo de luz-oscuridad. Después se unen en grupos de siete días llamados semanas (de sept- siete en latín). Y son siete los días de la semana pues siete eran los astros móviles sobre el fondo fijo de un firmamento de estrellas que observaban los primitivos astrónomos. A saber: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Luna y Sol. Comoquiera que estos pueblos mantenían cultos politeístas, identificaron algunas de sus deidades con estos cuerpos que, majestuosamente, se desplazaban de constelación en constelación. Por ello dedicaron un día a la honra o adoración de cada uno de ellos y, una vez completado el ciclo de siete días, volvían a repetirlo. Diferentes han sido los nombres como diferentes han sido los pueblos pero, merced al poder integrador de la cultura romana, nos han llegado hasta la actualidad con un nombre único.

El orden viene dado por proximidad y por unos valores que la antigua astronomía calculaba a partir de su posición en la bóveda celeste. Comenzaron por el más próximo a la Tierra según la concepción Toloméica del Universo, la vigente en esos días.

Así consideraban que el astro más cercano era el Sol (sol, solis- en latín) al que dedicaron el primero de los días. Nótese a este respecto que la semana comienza en domingo y acaba en sábado, día que el pueblo judío dedicaba al descanso al final de la misma. Así se dice cap de setmana (cabeza de semana en catalán) al conjunto de días festivos del actual fin de semana. Algunos idiomas corroboran el origen del nombre, como es el caso del inglés sunday (dies solis- día del Sol en latín). Posteriormente, con la cristianización del Imperio Romano se dedicó el día al Señor y le llamamos domingo (de dies Dominica- día del Señor en latín). También se le colocó en último lugar de la semana como correspondía al día del descanso.

El siguiente astro fue el consagrado a Selene, diosa griega que simbolizaba la Luna. El lunes (dies Lunae- día de la Luna en latín) también muestra más clara su procedencia en el monday inglés o en el montag alemán.

El martes (dies Martis- día de Marte en latín) fue dedicado a Marte, dios romano de la guerra. El conocido por planeta rojo fue asimilado al dios guerrero precisamente por su color, el de la sangre y el fuego. El nombre de sus satélites Phobos y Deimos corresponden al de los hijos del dios, que conducían su carro de combate.

El miércoles (dies Mercurii- día de Mercurio en latín) fue asimilado a Mercurio, dios romano de la velocidad, precisamente por ser éste el planeta con el movimiento aparente más rápido de los siete. Otras lenguas mantienen la misma raíz latina, como el dimecres catalán o el mercoledì italiano.

El jueves (dies Jovis- día de Júpiter en latín) fue dedicado a Júpiter, el mayor de los dioses del panteón romano. El planeta que simbolizaba al dios por su tamaño y por su lento movimiento aparente, enseñoreándose del firmamento.

El viernes (dies Veneris- día de Venus en latín) fue consagrado a Venus, diosa de la belleza, precisamente por esta cualidad, la belleza del lucero del alba. Otras lenguas mantienen la misma raíz latina como el vendredi francés o el venerdì italiano.

Y finalmente, el sábado (dies Saturnus- día de Saturno en latín) fue asimilado a Saturno por la gran cantidad de satélites que posee, como la gran cantidad de hijos del dios de la agricultura. De nuevo podemos constatar la similitud con el saturday inglés, en donde no se cambió la denominación, como en otras lenguas, por la del sabbatum latino, que deriva a su vez del shabbath (descansar en hebreo) y que era el día de descanso antes de que el cristianismo lo cambiase por el domingo.

Si ya se han acabado los días de la semana no ha ocurrido así con los planetas del Sistema Solar. A los descubiertos en fechas mucho más recientes se le ha seguido nombrando siguiendo la tradición clásica.

Urano fue llamado Georgium Sidus (estrella de Jorge, en latín) por su descubridor William Herschel en honor a su mecenas real Jorge III, pero posteriormente se le llamó con el nombre actual. Si tras Júpiter venía su padre Saturno, tras éste debía venir el propio: Urano, padre de los titanes y de entre ellos el más poderoso Cronos, dios griego asimilado al Saturno romano.

Neptuno es el siguiente. Hermano de Júpiter y dios de los mares, asimilado al planeta de tonos verdeazulados. Y después Plutón, hermano de Júpiter y de Neptuno, dios de los muertos y del inframundo. Nombre adecuado para el planeta más alejado del Sol, el que vaga por las más inhóspitas regiones de nuestro sistema en compañía de Caronte, su satélite.

Y, para finalizar, una curiosidad. El género de todos los planetas y satélites es el masculino, incluso para Venus que simboliza a una diosa; lo que se podría explicar con el género de las palabras planeta y satélite, también masculino. Pero la regla se rompe con La Tierra y La Luna, de género femenino. ¿Por qué este uso del género? Quizá la explicación al primer caso sea la comparación con una madre. Es decir, la madre Tierra que, como la propia, nos provee de cobijo y alimento y pone a nuestra disposición lo necesario para cubrir nuestras necesidades. Y quizá la explicación del segundo esté en sus fases y su ciclo de 28 días, y la relación de éste con el ciclo femenino y con los aspectos de fertilidad que lleva asociados.

Colaboración de Francesc Ojeda (Linguaweb)
En las lenguas románicas, el género de la luna es femenino, pero en muchos idiomas es masculino. El caso más conocido es el del alemán (der Mond). Además, en muchos pueblos indígenas, existen mitos según los cuales la luna (el luno) baja de noche a la tierra y viola a las mujeres. Es de suponer que esta creencia ha nacido por la relación entre el ciclo menstrual y el ciclo lunar.


Publicado el 11 de Octubre de 1999.
Ampliado el 18 de Diciembre de 2000.

     
               
 

           
LAS MONEDAS            
         
 
  Viene de antiguo la utilización de porciones de metales, generalmente preciosos, como unidad de intercambio para las transacciones económicas. Estas piezas llamadas monedas eran, en general, de forma circular, pero también las había de otras formas como las rectangulares que no disimulaban su procedencia de un lingote mayor. Algunas monedas actuales, como es el caso del rublo o la piastra, recuerdan con su nombre tal origen.

Para dotar a estas monedas de la suficiente confianza y garantía fue necesario que los poderes políticos las respaldasen. Por ello se representaba en sus acuñaciones símbolos imperiales y las efigies de sus más altos mandatarios y era mayor el poder y el alcance de la moneda cuanto más poderoso era el estado emisor. Y se intervenía cada vez más en el proceso de fabricación: atestiguando el valor de una moneda ya acuñada con la inclusión de un sello o marca real (de tal origen dan testimonio los nombres del actual marco alemán o el marco finlandés), estableciendo la obligatoriedad de una determinada forma (como ejemplo citar las estrías o filigranas en el canto de las monedas con lo que se pretendía evitar la pérdida de valor por la pérdida de metal precioso) o acuñando directamente el propio estado asegurando un peso justo de metal (siendo muy numerosas las monedas actuales que hacen referencia a tal hecho, como el peso mejicano) y plasmando en ellas los símbolos estatales (de ello dan fe los nombres actuales de la corona sueca, la corona checa, el florín holandés y el escudo portugués entre otras)

Haciendo referencia a nuestra historia, nos encontramos con la primera moneda del reino unificado de España emitida por Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, los Reyes Católicos, a la que llamaron real. Fue emitida en 1947 con la clara función de servir de referencia a la mayor expansión económica, política y cultural de la época y se acuñó en monedas de uno, dos, cuatro y ocho reales, en versiones de plata y oro (la moneda de ocho reales de plata fue conocida como peso duro y la de oro como peso fuerte) También se emitió el real de a ocho en plata y en oro (también conocido como excelente o como ducado) y otras monedas de vellón y menor valor como la blanca.

Frases como Estar sin blanca, No tener un real o, más recientemente, No tener ni un duro para decir que no se tiene dinero, o No valer un real para certificar un escaso valor, tienen su origen en estas monedas.

El real se expandió por el norte de África y el Medio Oriente (observemos el origen del nombre del riyal de Arabia Saudita o el rial de Yemen), junto con el peso fuerte por América (nótese al respecto que peso designa a la moneda de varios países sudamericanos donde el real se utilizó antaño como fraccionaria del peso, llegándose incluso a llamar familiarmente real a la moneda de diez centavos en alguno de ellos) y como no, también se expandió por toda Europa.

El caso europeo merece especial atención. La primera acuñación de ambas monedas en el exterior fue obra del conde Schlick, gobernador del valle de Joachim Stahl en la región de Bohemia (actual república checa) en 1516. Copiando el molde de la española acuñó una moneda de plata a la que llamó "joachimsthalergulden", nombre excesivamente largo que derivó en "joachims thaler" y definitivamente en thaler (tálero, en castellano) que se extendió por toda Europa y que fue adaptada al germánico como dólar.

Cuando en 1776 los habitantes de las trece colonias británicas de América del Norte se declaraban independientes y creaban los Estados Unidos de Norteamérica, necesitaban una moneda propia alejada de la británica y escogieron como nombre el dólar, basado en el peso fuerte de ocho reales.

Pero no todo queda en el nombre, también hay que hablar de la imagen. Según la mitología clásica, Hércules había escrito la leyenda Non Plus Ultra (no más allá, en latín) en las columnas que señalaban el fin del mundo en el extremo occidental de mar Mediterráneo. Tales construcciones se asentaban en Gibraltar y Ceuta a ambos lados del estrecho. Los Reyes Católicos, orgullosos de la hazaña de su pueblo descubriendo continentes y ampliando las fronteras, hicieron representar en el anverso del real las columnas de Hércules y una cinta de trazos curvos con la inscripción Plus Ultra (más allá, en latín). La simplificación de los trazos dio lugar al signo $ que representa al dólar y al peso y que en la últimas décadas se ha simplificado al eliminar una de las líneas rectas.

Con el paso de los años el bimetalismo (sistema monetario basado en el oro y la plata) vigente hasta finales del siglo XIX en las economías occidentales, dejó paso al unimetalismo o patrón oro que fue, a su vez, abandonado por los países durante la primera mitad del siglo XX desapareciendo al iniciarse la 2ª Guerra Mundial, lo que dejó paso a metales y aleaciones de valor mucho menor pero con la garantía política o estatal, estando en consonancia con el tipo de valor que ostenta un billete de curso legal.

En 1869, siendo ministro de Hacienda el catalán Laureano Figuerola se instauró la peseta (acuñada por primera vez en Barcelona por orden del rey José I Bonaparte en 1808) como moneda nacional con un valor de cuatro reales o cien céntimos, se redefinió el peso duro como veinte reales y el doblón como cien reales. Al año siguiente se acuñaron monedas de cinco y diez céntimos para hacer desaparecer las que estaban en circulación con la efigie de la destronada reina Isabel II. En estas monedas figuraba en el anverso una representación simbólica de España (una mujer sentada con una corona almenada) y en el reveso un león rampante sosteniendo el escudo del país) Debido a un defectuoso diseño o a una mala acuñación, el león más parecía perro y el pueblo llano empezó a llamarles perras (gorda y chica).

Para ti la perra gorda al desistir en una discusión o No valer una gorda por escaso valor, tienen su origen en este mote.

Muchas han sido las monedas de los diferentes reinos de la península y del reino de España: maravedí, doblón (en el siglo XVIII equivalía a unos 80 reales), blanca (moneda de vellón de diferente valor según la época), sueldo (como moneda de cuenta en los siglos XI y XII) y el denario (o dinero) creado a similitud de dinar de los almohades utilizado en la españa musulmana, el denario gros o gros acuñado por Jaime I en Cataluña, el croat de Pedro III que se caracterizaba por una gran cruz (mostrando cara o cruz) y tantas otras...

En la actualidad muchas monedas europeas actuales van a desaparecer para ser sustituidas por el euro. El origen del término está muy claro y poco hay que investigar. Quizás en el futuro alguien indague en la historia y descubra que el nombre de la moneda derivaba del de un continente llamado Europa. Y quizás lo encuentre tan curioso como ahora nosotros encontramos los términos de hace unos siglos.


Publicado el 9 de Enero de 2000.

     
               
 

           
EL JUEGO Y LA SUERTE            
         
 
  ¡Alea jacta est! -la suerte está echada, en latín- se dice que pronunció Julio César al pasar el Rubicón con sus tropas, a pesar de la prohibición del Senado, iniciando con ello la guerra civil que enfrentó a sus partidarios contra los de Pompeyo y acabo llevándole al poder.

Parece que le sonrió la diosa Ocasión, una divinidad alegórica de la mitología clásica a la que los griegos y romanos representaban como una hermosísima doncella desnuda o semidesnuda, alzada de puntillas sobre una rueda y con alas en los talones, con un largo mechón de cabellos sobre la frente y el resto de la cabeza totalmente calva. Con ello pretendían expresar lo efímero de su paso, la brevedad de la buena suerte, el giro constante de la rueda de la fortuna y la imposibilidad de asirla por los cabellos una vez que la ocasión pasaba de largo.

Frases coloquiales como La ocasión la pintan calva, La suerte le ha dado la espalda, Cogerla (la ocasión) por los pelos y Tener la suerte de cara, hacen referencia a esta representación plástica.

Asirla por los pelos y no por otra parte del cuerpo no es una cuestión baladí. La fragilidad y poca entidad del asidero refuerza la idea de la volatilidad de la fortuna, pudiendo encontrar el pelo en multitud de frases hechas con interpretación similar.

No tener un pelo de tonto, Escaparse por un pelo, Ir de pelos, Por un pelo... son algunos ejemplos.

Ocasión, suerte y fortuna son términos asociados al azar y al juego y es innegable su influencia sobre la vida de los hombres. No es de extrañar, pues, que el acervo popular haya engrosado con multitud de modismos al respecto.

Tocarle a uno la negra, Sacar a uno de sus casillas y Poner en jaque... son algunos ejemplos. Y el parchís, los dados y la lotería... son algunos juegos en los que influye la suerte en mayor o menor medida.

Y al que la suerte le sonría será el que conseguirá Llevarse el gato al agua. Sin duda.


Publicado el 07 de Mayo de 2000.

     
               
 

           
JUEGOS DE CARTAS            
         
 
  De todos es sabido que en el juego del ajedrez las piezas simulan las diferentes secciones de un ejército tradicional, con su infantería, su caballería, sus reyes y demás. Y también es éste el caso de la baraja, con la sota representando a la infantería, el caballo a la caballería y el rey a la nobleza. Con cuatro secciones o palos diferentes representando cada uno de ellos a un estamento social diferente: los oros al poder económico, las copas (cálices) al poder eclesiástico, las espadas al poder militar y los bastos (campesinos) al poder popular -de ahí el llamar basto al rústico de ademanes y actitudes poco refinadas, más propias del campo-. Cada uno de los palos cuenta con una orla o pinta propia: los oros con una línea continua, las copas con una línea discontinua con una interrupción, las espadas con dos interrupciones y los bastos con tres interrupciones. Cuando en alguno de los juegos se escoge el palo principal o triunfo, se suele decir que pintan copas, o bastos... o sea cual fuere el escogido. El resto de secciones no tiene valor o no pinta, de ahí la frase de No pintar nada cuando alguien no se hace valer o sobra. También es posible saber si una carta triunfa descubriendo tan sólo una mínima porción del naipe manteniendo el resto oculto a miradas indiscretas. Se dice entonces que el naipe tiene buena o mala pinta. Y este significado se extiende figuradamente al resto de personas o cosas y así se dice que por ejemplo un pastel tiene buena pinta o que un vagabundo la tiene mala.

Al primer jugador en echar su naipe se le llama mano y al último se le llama pie. A una ronda de juego se le llama baza y una bola es un lance especial consistente en dejar pasar algunas bazas para coger otras de más valor, tarea que le corresponde al pie o último jugador en echar carta. Dicho esto quedará más claro el significado de frases como Meter baza para decir que uno toma parte en algo, una conversación por ejemplo. Tener buena mano o si se dejan escapar las bazas No rascar bola o No dar pie con bola, que aunque parezca mentira no tiene nada que ver con el fútbol. Si la treta tiene éxito y se consiguen las bazas más valiosas se dice que se ha metido una bola y de aquí la generalización de llamar bolas a los embustes.

Al realizar un trabajo muy cansado se le dice Darse un tute, aludiendo a lo trabajoso de reunir todos (tutti, en italiano) los cuatro reyes y dar por ganado el juego del mismo nombre y aquél que regaña con dureza lo que hace es Cantar las cuarenta en clara referencia a una de las jugadas más valiosas del mismo juego. También se dice que Se mantiene en sus trece aquél que no pide más cartas para no pasar de quince en un antiguo juego similar al actual de las siete y media. (Ver también Boletín nº 5)

En fin, múltiples son las locuciones que hacen referencia a los juegos de baraja y para dar fe de ello he puesto mis Cartas sobre la mesa. Ya se sabe: O jugamos todos o se rompe la baraja.


Publicado el 07 de Mayo de 2000.

     
               
 

           
PATRONIMICOS            
         
 
  Son los apellidos, muy numerosos, formados o derivados a partir del nombre del progenitor, siendo una costumbre extendida en casi todas las culturas y con las variantes propias de cada idioma. En casi todos ellos el apellido se forma añadiendo un prefijo, o más corrientemente. añadiendo un sufijo. Tal es nuestro caso, pues lo formamos añadiendo el sufijo -ez.

Así pues, algunos de ellos son:

Sánchez por hijo de Sancho. Fernández por hijo de Fernando, Ramírez por hijo de Ramiro. Diéguez por hijo de Diego. Pérez por hijo de Pero (Pedro). Rodríguez por hijo de Rodrigo. Méndez por hijo de Mendo. López por hijo de Lope. Y así otros más.

Como curiosidad, se expone a continuación la forma de los patronímicos en otros idiomas y culturas.

En inglés se forman con -son/fitz, como por ejemplo Johnson o Fitzpatrick.
En sueco se forman con -sen/-ssen, como por ejemplo Johanssen.
En irlandés se forman con O', como por ejemplo O'Higgins.
En escocés se forman con Mc/Mac, como por ejemplo Mac Donald.
En polaco se forman con -wicz/-ski, como por ejemplo Sienkiewicz o Krakowski.
En ruso se forman con -sky, como por ejemplo Kerensky.
En griego se forman con -poulos, como por ejemplo Stavropoulos.
En árabe se forman con ibn, como por ejemplo Abdul ibn abdallah.
En hebreo se forman con ben, como Yakub ben abraham.
En portugués se forman con -es, como Rodrigues.


Publicado el 22 de Octubre de 2000.

     
               
 

           
FEOS            
         
 
  Para ponderar la fealdad de alguien se le dice que es Más feo que Picio. Pero, ¿quién fue Picio, paradigma de la fealdad? ¿Existió realmente?

Picio, prototipo de la fealdad masculina, fue un zapatero natural de Alhendín que vivió en Granada en la primera mitad del siglo XIX. Fue condenado a muerte al parecer injustamente y hallándose en capilla recibió la noticia de su indulto. Fue tanta la sorpresa que le dio la buena nueva y le causó tal impresión, que se le cayó el pelo de la cabeza, las cejas y las pestañas y se le llenó la cara de tumores y granos. A partir de entonces fue citado como modelo de la fealdad más horrorosa.

Se retiró entonces a la villa de Lanjarón, pero como nunca entraba en la iglesia pon no verse obligado a quitarse el pañuelo que usaba para cubrirse la calva y parte del rostro, los vecinos acabaron expulsándole del pueblo. Entonces volvió a Granada, donde al poco tiempo murió.

Los andaluces -muy dados a la exageración- decían que tan asustado estaba el cura que tuvo que darle la Unción con una caña.

Y de Andalucía también procede la comparación popular Más feo que el sargento de Utrera y de él se cuenta que tan feo era, que la nodriza, por no verle la cara, le daba la papilla por el trasero y que le fueron administrados los Santos Óleos aplicadas las estopas al extremo de una caña muy larga, porque el sacerdote temía morirse de espanto si se acercaba a aquella monstruosidad. (Como se ve se trata de otra versión de la anécdota aplicada a Picio). También se decía que reventó de feo y que era capaz de asustar al propio miedo.

De todas maneras el personaje no está documentado y podría ser como el caso de Carracuca, personaje arquetípico de algunas leyendas populares españolas, de origen desconocido. De él también se dice Más feo que Carracuca, aunque también Más viejo que Carracuca y Más perdido que Carracuca. Como se puede observar "virtudes" no le faltan.


Publicado el 22 de Octubre de 2000.

     
               
 

           
LA BIBLIA EN VERSO            
         
 
  Esto es La Biblia en verso, decimos cuando nos referimos a un proyecto de exageradas dimensiones, de grandes pretensiones y que desanima con solo pensar en su magnitud. También lo decimos de obras farragosas, recargadas, excesivamente largas y poco prácticas. Y, coloquialmente, se emplea como respuesta negativa a la petición u orden de un esfuerzo mayor en la tarea que se está realizando. ¿Que suba otro paquete más? Sí, y la Biblia en verso.

La tal Biblia versificada fue obra del catalán José María Carulla y Estrada (Igualada, 1839-1912) Hombre laborioso y fecundo, muy católico y pésimo poeta, que plagó de ripios y rimas forzadas los textos sagrados. La publicó en la revista católico-carlista "La Civilización" fundada por él mismo, buscó la colocación de su magna obra en las bibliotecas oficiales frecuentando el Congreso en Madrid y envió 200 ejemplares a León XIII. Escritor y orador fecundísimo fue premiado con la cruz "Pro ecclesia et Pontífice" por su labor en pro de la Iglesia católica.

Pero fue tema de tertulia donde se reunía gente de buen humor y fue blanco de las chanzas y burlas de los críticos y escritores. Hasta el punto de citar su obra como modelo de pesadez.

Versificó, o mejor dicho, ripió, cuatro de los setenta y dos libros de los que consta la Biblia (también conocida por La de los setenta) Los cuatro libros -pertenecientes al Antiguo Testamento- fueron: El Génesis, El Éxodo, El libro de Tobías y El libro de Judit.

Parece ser que no tenía miramientos a la hora de hacer rimas. Si Jacob estaba en Mesopotamia, resulta que estaba sin infamia; o si el patriarca viajaba solo, pues lo hacía sin dolo. Como resultado se obtenían rimas como las siguientes:

Jeroboam, potente
engendró a Eliécer alegremente.

Con traje de tertulia
salió Judit del pueblo de Betulia.

Todo aquél inclemente
que ojeriza tomara aborrecible
a su hermano excelente
merecerá insufrible
que le condene el juez a pena horrible.

En referencia a Caín el antecedente y sobre el episodio de las lentejas el siguiente. (perdón)

Coció este preferido
un potaje, y habiendo luego hablado
el hermano rendido,
le dijo con agrado:
"El manjar rojo dame que has guisado"

Tras la venta de la progenitura que dio origen a la frase Venderse por un plato de lentejas, veamos como resolvió Carulla la descripción de Esaú y Jacob, que Abraham murió a los ciento setenta y cinco años y que Rebeca tuvo un hijo a los cuarenta.

Diestro se hizo en la caza
el primero, y cuidaba las haciendas
con excelente traza;
vivió Jacob en tiendas
y evitaba sencillo las contiendas.

Los días de su vida
fueran ciento setenta y cinco años;
y con gloria obtenida,
sin pérfidos amaños
murió no conociendo desengaños.

A los años cuarenta
a Rebeca tomó, de Batuel hija,
que ciertamente afrenta
causábale prolija
por prole no obtener que regocija.
Al Dios Omnipotente
suplicó, por estéril ser su esposa,
y el Señor fue clemente...

Y para finalizar -y no merecer el calificativo cuyo estudio nos atañe- decir que el manuscrito original se conserva en el museo granadino de la Abadía del Sacromonte y que José Carulla era considerado como una excelente persona por sus contemporáneos.


Publicado el 22 de Octubre de 2000.

     
               
 

           
PRENDAS            
         
 
  No van las siguientes líneas referidas a los bienes que se ofrecen en garantía de alguna operación, ni a aquellas que figuradamente no duelen cuando decimos aquello de No doler prendas. Van dedicadas a las prendas que han dado origen a estas acepciones y que son aquellas que vestimos y que ocasionalmente entregábamos como pago en algunos juegos de antaño.

Unas de las tareas que llevamos a cabo diariamente son las de vestirnos y desvestirnos, y varias veces por cierto. Que si ropa deportiva, que si un vestido, que si un pijama... La principal función de proteger del entorno y proporcionar abrigo se vio complementada hace mucho tiempo por aspectos de tipo estético, social y funcional. Diferentes han sido las prendas en diferentes épocas, así como los gustos y las modas han cambiado con los tiempos. Y también -y he aquí lo que nos ocupa- los nombres con los que nos referimos a ellas.

Para seguir un cierto orden, seguiremos el utilizado para vestirnos. Empezando con la ropa interior: los calzoncillos y las bragas.

Los romanos, que antiguamente no llevaban medias ni calzas, aprendieron el uso de aquellas de los germanos -que sin duda las necesitaban para protegerse los pies de un clima riguroso- pero no tomaron el nombre sino que las denominaron con un derivado del que entre ellos designaba el calzado: calceus (zapato, en latín) dio lugar a calcea (calza, en latín) Con la evolución de la moda en los siglos medievales, se fueron llevando cada vez más largas hasta que llegaron a la cintura aunque se siguió manteniendo el nombre. Fue en el siglo XVI cuando se dividió la prenda en dos partes, la que cubría el abdomen y parte de los muslos se siguió llamando calza (con su aumentativo calzones o su diminutivo calzoncillos) y la que cubría los pies y las pantorrilas, calcetas o medias calzas (actualmente calcetines y medias)

Respecto a las braca (bragas, en latín) podría tener su origen en la voz celta braqui, nombre de una tribu celta que se asentó en el sureste de la actual Francia y en el noroeste de la actual Italia. Usaban como indumentaria unos calzones de cuero que no usaba ninguna otra tribu de la zona y que les distinguían entre sus congéneres. Posteriormente se reforzó la parte delantera de manera ostensible en las armaduras, otorgando a tal parte el nombre de bragueta.

Ambos nombres, pues, estaban referidos a prendas masculinas y fue en épocas más recientes cuando la calza fue prenda masculina y la braga fue prenda femenina. Aunque en otros idiomas esto no fue así. Por ejemplo, en catalán el calzoncillo es calçotet y las bragas son calces, ambos apelativos provenientes del mismo término. También es curioso mencionar su uso en algunas frases hechas como: Pillar en bragas por coger desprevenido, Quedarse en bragas por perderlo casi todo, Dejar en bragas por quitarle a alguien casi todas sus posesiones, Hablar a calzón quitado por hacerlo sin tapujos y Tener calzones por ser muy hombre...

Respecto a la prenda íntima superior femenina, el sujetador o sostén, encontramos sus antecedentes en los jubones o almillas, que eran unas prendas que cubrían del cuello a la cintura, muy ajustadas y casi siempre sin mangas. El nombre de almilla proviene del latín firmella, y éste de firmus; quedando así claro el sentido de sujetar, de mantener firme.

El nombre de la actual camisa proviene del latín tardío camisia, nombre con el que se conocía una prenda de origen germánico cuyo nombre pasó al céltico antes de que el latín lo incorporara. Aunque hay quien le supone un origen griego en el término kamasón, con el significado de túnica. Como el origen griego aparece documentado y también refrendado por el término árabe qamis con significado literal de camisa, parece lícito suponer que el término griego no ha cesado de cambiar sus formas en las diferentes lenguas, refiriéndose siempre a un mismo tipo de prenda. Los apelativos de camiseta, camisón, camisilla, camisola y demás, aluden a variaciones en la hechura de la pieza.

También nos ha dejado algunas frases hechas esta prenda. Por ejemplo podemos mencionar: No llegar la camisa al cuerpo por tener miedo o Meterse en camisa de once varas por complicarse la vida sin necesidad.

Las bragas de los pueblos galos y celtas son el antecedente de los pantalones. Cuando los bárbaros dinamitaron el Imperio Romano se popularizó su uso aunque entre gente sencilla y campesina, gente de poco peso social. Entre gente de posición fue habitual el uso de bombachos cortos o medias ajustadas y una túnica suelta hasta la rodilla hasta el siglo XVII. Fue a finales del XVIII cuando apareció el término pantalón, proveniente del francés pantalon, formado con el nombre de Pantalone, personaje de la Commedia dell'Arte italiana. Este personaje fue denominado así en honor del santo patrono de Venecia San Pantaleone, y como signo distintivo vestía capa y pantalones semejantes a los de ahora, largos y amplios que le llegaban hasta la rodilla.

El pantalón, durante mucho tiempo prenda exclusivamente masculina, dio origen a la frase LLevar los pantalones por mandar y ser muy hombre; con idéntico significado a la de Vestirse por los pies, en la que se contrapone el lugar por el que se ponen los pantalones al lugar por el que se pone un vestido femenino.

Respecto a la falda, como prenda de vestir que cae de la cintura hacia abajo, es probable su origen en el término germano falda, con significado de pliegue.

Seguimos con el chaleco, el chal, la chaqueta... Los dos primeros provienen del árabe yalika (casaca del cautivo), alteración del turco yalak (chupa) que llegó a nosotros a través del árabe yubba (túnica) y que designaba a la parte del vestido que cubría el tronco y que se ponía debajo de la casaca. Es curioso observar que un nombre tan "moderno" como el de chupa, con el que designamos la cazadora o chaquetilla corta, generalmente de piel, viene de tan antiguo. Otro caso es el de la chaqueta -prenda de vestir con mangas, que se ajusta al cuerpo y que pasa de la cintura y que se coloca por encima de otras prendas- cuyo nombre tiene su origen en el francés jaquette (chaqué) que deriva del francés antiguo jaque (jubón, almilla) y éste del también francés antiguo jacques (campesino) Aquí el nombre jacques, muy corriente entre la gente del pueblo, pasó a designar todo el campesinado y después a sus ropajes. Algo parecido a lo ocurrido con los juanetes, Juan Nadie, el John Bull inglés o el John Doe americano.

Cambiar de chaqueta o Más vago que la chaqueta de un guardia, son algunas frases.

Pasando al calzado encontramos el término bota que proviene del francés botte y éste del gótico bauths (romo, rudo), lo que certifica que el término designaba primeramente a un calzado grosero y basto, forrado de pieles para proteger del frío. Cuando este tipo de calzado se mejoró fue distintivo de buena posición social frente al calzado más sencillo y de poco abrigo de la gente del pueblo. Frases como Ponerse las botas lo certifican.

El tema parece no tener fin. Frente a términos como vestido y abrigo, que se explican por sí solos, encontramos otros de más reciente acuñación, con su pequeña historia detrás. Veamos algunos de ellos: corbata, bikini, pamela, rebeca, esmoquin, leotardos...

Después de este repaso a las prendas de vestir -sin las cuales iríamos En porretas-, es de esperar que todos seamos capaces de Vestir de tiros largos, o al menos de Vestir de punta en blanco.


Publicado el 22 de Octubre de 2000.

     
               
 

         
ESTA NOCHE ES NOCHEBUENA Y MAÑANA NAVIDAD            
         
 
  En Navidad (contracción de Natividad) celebramos el nacimiento de Jesucristo con una fiesta establecida en el siglo IV y de las más solemnes del calendario cristiano.

Con anterioridad los cristianos tan sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, pues desconocían la fecha del natalicio y tampoco le otorgaban demasiada importancia al hecho frente al verdaderamente importante de la resurrección. Posteriormente al desearse celebrar el nacimiento, algunos teólogos propusieron fechas muy dispares que abarcaban desde el 6 de enero al 25 de mayo. En el concilio de Nicea (325 dC) se fija la fecha en el solsticio de invierno (en el hemisferio norte) y más concretamente se decide celebrar la Navidad el 25 de diciembre, para aprovechar que en esta fecha ya se celebraban en la antigüedad diversas fiestas paganas, como las "saturnales" romanas, la llegada del invierno entre los britanos y el "Natalis Solis Invicti" (natalicio del sol inconquistable, en latín) en honor de Mitra, dios asimilado más tarde al Apolo romano. Y como sea que ya desde el siglo II se celebraba en los primeros días de enero la Teofanía -fiesta de la manifestación del Salvador, que agrupaba su nacimiento y su adoración por los Magos- la Iglesia optó por desglosar en dos la celebración, situando el nacimiento en la fecha señalada, con el objetivo de simular su integración en las fiestas paganas de la celebración del solsticio, a la vez que dotaba de contenido cristiano la celebración del nacimiento del Invicto, Jesús; dejando para el 6 de enero la celebración de la Epifanía o Adoración de los Magos.(Ver Los Reyes Magos)

Dado el carácter religioso de las fiestas navideñas son numerosísimas las costumbres o tradiciones que en estas fechas se concentran, pues se suelen poner en práctica de forma global todas aquellas que en un tiempo estuvieron reducidas en un área o país determinado.

Por Nochebuena se conoce la noche de vigilia de la Navidad en la que se observan varias tradiciones.

Los pesebres o belenes, que son representaciones del Nacimiento que se realizan con figuritas de barro (o más recientemente de plástico) o bien con personas que representan un papel en los calificados de "vivientes". Éstos últimos son los que han dado lugar a frases como Se armó el belén, para significar una situación de confusión o desorden -como el que debía reinar en una representación teatral de amigos y vecinos sin preparación artística- y Meterse en belenes, por exponerse a contratiempos y problemas en un negocio.

La representación del nacimiento de Jesús que suele hacerse en las iglesias y en las casas durante el tiempo navideño debe sus origen a las representaciones litúrgicas del misterio navideño y a la primera escenificación que hizo Francisco de Asís en Greccio en 1223. Tal representación fue realizada posteriormente en otros lugares y la costumbre se difundió por obra de los franciscanos, de los dominicos y de los jesuitas.

Aunque el lugar exacto del nacimiento de Jesús no se sabe -los evangelistas no dicen nada al respecto- una tradición cristiana tardía acepta que tuvo lugar en alguna de las cuevas calizas que existen en las cercanías de Belén. Y esto es así, porque la Iglesia acepta el relato -sobre el cual están basados los pesebres- que figura en el evangelio apócrifo y no oficial denominado pseudo-Mateo; en el que aparece la cueva conteniendo un pesebre con el buey y el asno que proporcionaban calor al recién nacido.

Una vez "montado" el belén o pesebre, se cantan canciones populares navideñas que reciben el nombre de villancicos (de villano, y éste de villa, casa de campo en latín), que consisten en una composición poética con estribillo y de asunto religioso. También se cantan frente a las viviendas de los vecinos o amigos.

En los países sudamericanos se celebra la Nochebuena con especial devoción, incluso con fuegos artificiales. Y en México constituye la culminación de "las posadas", fiestas que comienzan el 16 de diciembre y conmemoran la peregrinación de José y María en su búsqueda de alojamiento para el inminente alumbramiento.

A medianoche del día 24 al 25 se celebra la "misa del gallo", llamada así porque solía caer "ad galli cantus" (al canto del gallo, en latín) Con ella se representa a los pájaros -los primeros que acudieron a adorar a Jesús-, simbolizados por el gallo. Antiguamente era costumbre imitar el canto del gallo durante la celebración.

Todavía hoy muchas costumbres navideñas son de origen pagano, como la de encender el "Leño de Navidad" muy popular entre los letones y lituanos, el adorno de iglesias y casas con muérdago y acebo y el intercambio de regalos, que proviene de Roma y la europa septentrional. Y el cada vez más popular "Árbol de Navidad", de origen germano, cuya génesis se cuenta que fue obra, en la primera mitad del siglo VIII, de San Bonifacio -el Apóstol Alemán- que derribó un roble para demostrar a los druidas alemanes que el árbol no era sagrado ni inviolable. En su caída el árbol destrozó todos los arbusto excepto un pequeño abeto, que el santo calificó de "árbol del Niño Dios" pues los hechos ocurrieron durante las navidades. Fue a partir del siglo XVI que se adornaron los abetos para celebrar la Navidad.

Respecto al muérdago, presente a lo largo de todas estas fiestas, hay que tener en cuenta que fue muy importante en la mitología nórdica. Estaba consagrado a Baldur, dios de la primavera, y se usaba como augurio de buena suerte y como adorno en las fiestas de "Julfest" (del solsticio de invierno) También los druidas galos y los pueblos celtas le tenían en gran aprecio. A tal respecto la tradición celta, recogida posteriormente por los ingleses, considera que da buena suerte mantener muérdago colgado en el dintel de la puerta de entrada a la casa o mantener en la cocina un arbusto de muérdago durante la Navidad. Bajo esta planta se podían besar lo jóvenes y los no tan jóvenes según describe Charles Dickens en el capítulo XXVIII de su novela "Los papeles póstumos del Club Pickwick".

Las tarjetas navideñas con las que nos felicitamos las fiestas y nos deseamos amor y prosperidad fueron inventadas por Sir Henry Cole, quien en 1843 encargó a un amigo pintor que le dibujara una escena navideña que luego mandó reproducir en una imprenta. Escribió al dorso unos breves deseos de felicidad y las envió a amigos y familiares.

Capítulo aparte merece el tratamiento de Santa Claus (Ver Santa Claus) por su importancia y extensión.

Nota.-
Desde los tiempos lejanos de la antigua Babilonia, hacia el año 3000 a C, viene celebrándose la festividad del Año Nuevo, llamada entonces Zakmuk y asociada al culto de la divinidad solar Marduk. Estas fiestas duraban los últimos once o doce días del mes de Nisan (Marzo). La fiesta Purim de los judíos, la de Cronos de los griegos, las Saturnales romanas y el
Carnaval de nuestros tiempos tienen todos íntima afinidad con la fiesta babilónica. El origen de estas fiestas está relacionado con la ascensión del Sol en el firmamento por encima del paralelo 23º 27', lo que señala el solsticio de invierno.


Publicado el 26 de Noviembre de 2000.
Ampliado el 18 de Diciembre de 2000.

     
               
 

         
SANTA CLAUS            
         
 
  Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noél, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël... son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centroeuropa.

San Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.

Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos. Y su fama se incrementó todavía más en centroeuropa a raíz del "rescate" de sus reliquias.

Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:
En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas. Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase. El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.

En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa pasa a ser lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.

Como ya se ha apuntado antes (Ver Esta noche es nochebuena y mañana Navidad), se celebraban en invierno las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.

La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes. Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos)

En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús -el Cristkind- aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.

Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano -Nueva York al pasar a dominio inglés- trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro. Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.

La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad. Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo. Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom -dibujante de origen sueco- que remodelara el Santa Claus de Nast. Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco -que son los de la compañía- e hizo su traje más lujoso.

Nota.-
Los regalos romanos del solsticio de invierno recibían el nombre de "strenae", término que todavía perdura en las lenguas romances. Así, estrenar es usar por primera vez una cosa y los "étrennes" son los aguinaldos en Francia.


Publicado el 26 de Noviembre de 2000.
Ampliado el 18 de Diciembre de 2000.

     
               
 

           
NOCHEVIEJA            
         
 
  Los romanos invitaban a comer a los amigos y se intercambiaban miel con dátiles e higos para que pasase el mal sabor de las penas y que el año que empezaba fuese dulce. En la europa de la edad media comenzaron a ofrecerse lentejas con la misma finalidad venturosa, pues se decía que propiciaban la prosperidad económica.

Esta fiesta no tiene el carácter entrañable y familiar de la Nochebuena (Ver Esta noche es nochebuena y mañana Navidad) y conserva una atmósfera disipada y pagana que se centra en el propósito de renovación y mejora para el año venidero. Es una celebración más frívola e informal plagada de buenos deseos: ¡Año Nuevo, vida nueva!

La tradición de despedir el año con las uvas de la suerte -símbolo de fecundidad de la tierra y de los doce meses del año- es exclusivamente española y no se debe a motivos religiosos o culturales sino a intereses económicos, pues obedece a una iniciativa de los cosecheros para desembarazarse de un excedente en la producción del año 1909. En un esfuerzo desesperado de imaginación se libraron del excedente, dando también nacimiento a un nuevo rito.

Dado su carácter pagano son numerosos los ritos o supersticiones ligados a la celebración. La mujer debe llevar alguna prenda roja -preferentemente ropa interior- si quiere conjurar la suerte y el amor para el próximo año, ya que el rojo ha sido tradicionalmente asociado a la sangre y a fuego, y por ello se le tiene por el color de la pasión; sentido que también encontramos en otra manera de atraer el amor para el nuevo año: frotarse el cuerpo con una rosa roja.

Brindar con un anillo de oro en la copa, reúne varios simbolismos o supersticiones positivas. El oro, el más noble de los metales, asociado al Sol es un símbolo positivo, y el anillo es símbolo de eternidad y unidad.

Estrenar alguna prenda, salir a dar una vuelta con una maleta llena para invocar un año viajero, colocar un ramo de flores frente al espejo para alejar la envidia ajena y llevar una pequeña moneda encima todo el día de Año Nuevo para tener dinero todo el año, son otras de las inofensivas supersticiones que se ponen en juego esta día.

También es costumbre despedir el año con mucho ruido, ya que de esta forma se espantan brujos, diablos y malos espíritus en general.


Publicado el 26 de Noviembre de 2000.

     
               
 

           
LOS REYES MAGOS            
         
 
  San Mateo es el único evangelista que menciona a los Reyes Magos, aunque no dice que fueran reyes sino simplemente magos venidos de Oriente, tampoco dice su número aunque se puede deducir que eran varios.

En el siglo III se les representaba como dos y en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro. La iglesia síria y armenia los cifraba en doce -como los apóstoles- y representaban a las tribus de Israel. Para la iglesia copta eran sesenta. Hacia el siglo IV se configuró el número de magos en tres -no en vano eran tres los presentes citados en el evangelio- y se les dio el apelativo de "reyes de Oriente", pues la práctica de la magia estaba prohibida y el concepto de mago tenía una connotación peyorativa.

Sus nombres aparecen por primera vez en un mosaico bizantino del siglo VI: Balthassar (con barba oscura), Melchior (joven y sin barba) y Gaspar (el mayor de todos con pelo y barba largos y blancos) Todos ellos eran de piel blanca. Es la descripción que de ellos hace el teólogo Beda el Venerable la que perdura hasta nuestros días con algunas modificaciones. Según él, Melchor es un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba y ofrece oro, símbolo de la realeza divina. Gaspar es joven e imberbe, de tez blanca y rosada y ofrece incienso, símbolo de la divinidad. Baltasar, de tez morena -que no negro- ofrece mirra que significaba que el Hijo del hombre debía morir.

Excepto los regalos -que aparecen en el Evangelio de Mateo- los nombres, edades y apariencias han sufrido diversos cambios y han sido asignados arbitrariamente. Entre los griegos se les dieron los nombres de Apellicon, Amerim y Serakin; entre los sirios los de Kagpha, Badalilma y Badadakharida y entre los etíopes los de Ator, Sater y Paratoras. Sus edades cambiaban según los gustos del artista que los representaba hasta que Petrus de Natalibus fijó en el siglo XV que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.

En el siglo XVI las necesidades de la Iglesia Católica le llevaron a identificar los tres reyes con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres razas que poblaban el mundo. Así Melchor pasó a simbolizar los europeos descendientes de Jafet. Gaspar representaría a los asiáticos descendientes de Sem. Y Baltasar, negro y barbado, haría lo propio con los africanos descendientes de Cam. De esta manera se integró a la raza negra, aunque hubo que dejar de lado a los americanos, oceánicos y pueblos del extremo oriente de tez amarilla, ya que no era posible inventar nuevos reyes y nuevos hijos a Noé.

La tradición de los Reyes Magos como portadores de juguetes es otra manifestación de la tradición de hacer regalos a los niños (Ver Santa Claus), que fue adoptada por algunos países latinos hace relativamente poco tiempo. En principio Melchor traía dulces, golosinas y miel; Gaspar traía ropa, zapatos y cosas prácticas y Baltasar -simbolizando el racismo existente- castigaba a los niños malos dejándoles carbón o leña. A partir de mediados del siglo XIX los reyes empiezan a traer juguetes y no se hace distinción al respecto de sus funciones.


Publicado el 26 de Noviembre de 2000.

     
               
 

           
COMIDAS NAVIDEÑAS            
         
 
  El apartado de la comida es un aspecto importante en estas fiestas.

La costumbre de cocinar pollo o gallina para la comida de Navidad está originada en el hecho de que en estas fiestas no estaba permitido comer carne excepto el día de Navidad, en que el capón no rompía la abstinencia. Más tarde se introdujo el pavo, que llegó a Europa procedente de México en el primer tercio del siglo XVI, siendo muy apreciado en Francia.

Los polvorones y mantecados, de tradición andaluza, tienen sus nacimiento en la época de matanzas, ya que se usaba la manteca del cerdo en su elaboración. También es habitual el mazapán como dulce navideño.

El turrón (de torró, en catalán) es un producto típico de estas fiestas. Su paternidad ha sido disputada entre la comarca italiana de Cremona y el levante árabe español, al que finalmente se otorga la autoría. El primer documento escrito sobre el turrón data de 1603 y en él se describe cómo se fabricaban en la localidad de Jijona.

La costumbre de hacer canelones para Año Nuevo tiene su razón en aprovechar los restos de las copiosas comidas de días anteriores, que bien trituraditos nos sirven para su confección.

El típico roscón de reyes, uno de los más antiguos dulces de Navidad, con su origen en las fiestas paganas del solsticio de invierno (Ver Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad), en las que se elaboraban unas tortas redondas con higos, dátiles y miel, en cuyo interior se ocultaba una haba seca y el afortunado al que le tocaba era nombrado "rey de reyes". Con la cristianización de la costumbre pagana se asimiló el haba al cuerpo de Jesús . En España se conoció a través de la repatriación de los soldados de Flandes y Felipe V importó de Francia este tradicional roscón desprovisto ya de todo simbolismo tal como hoy lo conocemos: cubierto de frutas escarchadas -cuya cobertura de azúcar se usó para disimular el posible mal estado de la fruta- y con haba y sorpresa en su interior.


Publicado el 26 de Noviembre de 2000.

     
               
 

         
FALSAS ETIMOLOGIAS            
         
 
  Hay muchas etimologías erróneas que a fuerza de repetirse parecen ganar visos de credibilidad. Incluso circula por las listas de correo de internet un texto con un compendio de ellas que podrían ser calificadas de dudosas cuando no claramente falsas. A continuación van a ser rebatidas gracias a una colaboración de Francesc Ojeda (Linguaweb).

Durante la guerra de secesión, cuando regresaban las tropas a sus cuarteles sin tener ninguna baja, ponían en una gran pizarra '0 Killed' (cero muertos). De ahí proviene la expresión 'O.K.' para decir que todo esta bien.

El origen de esta expresión es anterior a la Guerra de Secesión. Parece proceder de la campaña electoral del presidente norteamericano Martin Van Buren, que era conocido con el sobrenombre de Old Kinderhook (por el nombre de su localidad natal). Basándose en este apodo, un grupo de amigos fundó un "Club O.K." para apoyar la campaña. Van Buren, al parecer, tenía fama de bruto y un semanario satírico publicó un chiste en que se le preguntaba por el significado de las siglas O.K. y él respondía "Oll Korrekt" (es decir, "all correct": "todo correcto"), demostrando un craso desconocimiento de la ortografía de su lengua. La broma se popularizó y fue el origen de que se diga O.K. para indicar que todo va bien.

En los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras al referirse a San José, decían siempre "Pater Putatibus" y por simplificar "P.P.". Así nació el llamar "Pepe" a los "José".

Es una etimología muy conocida y que figura incluso en obras tan serias como el "Diccionario del origen de las palabras" de Alberto Buitrago y J. Agustín Torijano. No obstante, es muy dudoso que sea auténtica. El nombre José procede de Joseph (pronunciado Josef o Josep). Como en castellano esta terminación es inusual, se castellanizó eliminando la p(h) o bien, añadiendo una -e (Josepe). La última solución sólo se usa hoy en ámbitos rurales, pero es muy posible que de ella haya surgido el hipocorístico Pepe, de igual manera que Lolo de Manolo, Loles de Dolores, Meme de Remedios, etc.

En el Nuevo Testamento en el libro de San Mateo dice "es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos". El problemita es que San Jerónimo, el traductor del texto, interpretó la palabra "kamelos" como camello, cuando en realidad en griego "kamelos" es aquella soga gruesa con la que se amarran los barcos a los muelles... en definitiva el sentido de la frase es el mismo... pero cuál les parece mas coherente?...

Desde antiguo, ha sorprendido esta metáfora por su desmesura. De ahí que muchos hayan intentando buscar una explicación alternativa. La de la confusión entre kámelos ("camello") y kámilos ("soga") ha sido defendida, entre otros, por Unamuno. Parece, sin embargo, que se trata de una comparación usual en los países orientales. En el Corán se puede leer (sura VII, 38; traducción de J. Vernet):
"Para quienes hayan desmentido nuestras aleluyas y se hayan enorgullecido ante ellas, no se abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que penetre el camello por el agujero de una aguja. Así recompensaremos a los criminales."

Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia, se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles. Inmediatamente llamaron a un nativo (los indígenas australianos eran extremadamente pacíficos) y le intentaron preguntar mediante señas. Al notar que el indio siempre decía "Kan Ghu Ru" adoptaron el vocablo inglés "kangaroo" (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después el significado, el cual era muy claro, los indígenas querían decir "No le entiendo".

Procede efectivamente de alguna lengua indígena australiana, pero se desconoce su significado.

La zona de México conocida como Yucatán viene de la conquista cuando un español le preguntó a un indígena como llamaban ellos, ese lugar... el indio le dijo: Yucatán. Lo que el español no sabia era que le estaba contestando: "no soy de aquí".

Desconocemos el origen, pero dudamos mucho que signifique "no lo sé". No es así como suelen nacer los topónimos.

En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían colgar afuera de su puerta mientras tenían relaciones. La placa decía "Fornication Under Consent of the King" (F.U.C.K.). Ése es el origen de tan "socorrida" palabra.

Es cierto que en la Edad Media el ejercicio de la prostitución estuvo sometido a una meticulosa reglamentación. Esta parece ser la base de esta curiosa (y muy conocida) etimología en la que todo lo demás es falso, por no decir disparatado. Para empezar, hay una incongruencia intrínseca: se confunde la prostitución con el sexo efectuado sin interés económico. En segundo lugar, se atribuye a la monarquía inglesa un grado de despotismo jamás conocido en la historia de la humanidad. Por otro lado, ¿qué interés tendría para el rey semejante prohibición? Finalmente, la creación de nuevas palabras (como láser o radar) a partir de siglas es algo propio del siglo XX. Cualquier etimología de este tipo que sea anterior es, con toda probabilidad, falsa. El inglés "to fuck" está emparentado con el alemán "ficken" y, probablemente, con el latín "fotuere".


Publicado el 18 de Diciembre de 2000.

     
               
 

         
MARTES Y TRECE            
         
 
  Si hay un día nefasto entre los más nefastos días es el martes y trece, o su equivalente anglosajón -titular de películas de terror- viernes trece.

El origen de considerar fatídico el número 13 se encuentra en la Santa Cena, en la que se reunieron 13 comensales -Jesucristo y los doce apóstoles- con el resultado de la muerte en la cruz del Maestro. Ya desde muy antiguo se ha considerado de mal agüero reunir trece comensales alrededor de una mesa, pues existía la creencia supersticiosa de que si se hacía tal cosa, uno de los comensales moriría al día siguiente. Más tarde las connotaciones negativas se extendieron a otros ámbitos y se eliminaron habitaciones con tal número e incluso pisos número 13.

Respecto al martes, se dice que el origen se encuentra en la derrota que sufrió en Játiva -en un martes- don Jaime I el Conquistador, pero el verdadero motivo se debe a su asociación con el dios Marte -dios romano de la guerra- relacionado con la sangre y la muerte. (Ver Días de la semana y el sistema solar)

Éstos y otros relatos o hechos diferentes han ido a concentrarse en el mismo día, del que dice el saber popular:

Llegó la hora, el martes, decís las viejas, de toda la semana el día más infortunado.
En martes ni te cases ni te embarques.
En martes ni gallina eches, ni hija cases.
En martes ni hijo cases, ni cochino mates.
En martes ni tela urdas, ni hija cases, ni las lleves a confesar que no dirán la verdad.
En martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tajes.

En cuanto a los anglosajones no es el martes sino el viernes. El origen es cristiano puesto que es tenido por día fatídico porque Jesucristo murió en viernes. Pero esta superstición se vio incrementada por la imprudencia de un capitán llamado Friday (viernes, en inglés) ya que se negó a que se colocara la moneda de oro debajo del mástil de su nuevo barco, y también se negó a que se atara la tradicional cinta roja al primer clavo que se empleó en su construcción y que eran prácticas habituales con el fin de atraer la buena suerte a la embarcación y a protegerla de todo mal. No contento con ello ordenó que la construcción del barco comenzara en viernes. Y salió a la mar en viernes. Del barco, del capitán y de la tripulación nunca más se supo.